Un camión de gran tonelaje, cargado hasta arriba con motores, salpicaderos y ejes procedentes de coches robados, estaba a punto de emprender viaje rumbo a Marruecos. No lo consiguió. En la noche del 13 de agosto, la Policía Nacional irrumpió en una nave agrícola aislada de la provincia de Guadalajara y desmanteló una de las redes de robo y despiece de vehículos más activas de la región.
En total, nueve personas fueron detenidas, entre ellas dos hermanos señalados como cabecillas. Según los investigadores, la banda había robado más de 50 vehículos en apenas unas semanas, con un botín de piezas valorado en 1,25 millones de euros.
Robos a ritmo de taller exprés
La investigación arrancó en julio, cuando la sustracción de un solo coche destapó un patrón preocupante. Los ladrones actuaban con precisión quirúrgica: entre seis y diez vehículos a la semana, preferentemente en zonas de estacionamiento de larga duración, como las cercanías del aeropuerto Adolfo Suárez-Madrid Barajas.
Los coches —de gama media y alta demanda en el mercado de segunda mano— no iban directamente al taller clandestino. Primero pasaban por lo que los agentes llaman un “enfriamiento”: varios días estacionados en urbanizaciones tranquilas de Guadalajara. El objetivo era comprobar si llevaban dispositivos de geolocalización o si eran reclamados rápidamente por sus dueños.
El desguace rural
Superada la “cuarentena”, los coches eran trasladados a una nave agrícola en pleno campo. Allí, en cuestión de horas, quedaban reducidos a piezas sueltas. Los componentes más valiosos —motores, cajas de cambio, sistemas electrónicos— se cargaban en camiones que cruzaban el Estrecho para alimentar un mercado negro en talleres de Marruecos.
Para evitar controles policiales, la caravana de transporte viajaba escoltada por vehículos lanzadera, encargados de alertar de cualquier presencia policial. Las piezas menos útiles o fácilmente identificables acababan abandonadas en zonas de monte.
Una operación quirúrgica
El dispositivo final se saldó con la detención de ocho miembros de la banda en plena faena, sorprendidos mientras llenaban un camión que saldría esa misma noche. Días después cayó un noveno integrante en Madrid.
Durante el registro, los agentes recuperaron piezas de más de medio centenar de vehículos y localizaron cuatro coches robados que aún esperaban su turno para ser despiezados.
Todos los detenidos han pasado a disposición judicial, acusados de robo de vehículos y pertenencia a grupo criminal. La investigación sigue abierta y no se descartan nuevas detenciones.